Es evidente que, en estos momentos, la apuesta política de futuro a nivel mundial para la movilidad pasa por el coche eléctrico para evitar la contaminación. En España, en concreto, la ley de Cambio Climático, aprobada por el Congreso de los Diputados el año pasado, establece la prohibición de vender vehículos nuevos de combustión, no destinados a usos comerciales, a partir del año 2040.
Hace apenas dos meses, todas las previsiones económicas de los principales organismos nacionales e internacionales coincidían en señalar un final de año de cifras espectaculares en torno a la recuperación del consumo y de la economía española en general.
En cifras, el estudio de Deloitte anticipa que el gasto medio por hogar será de 631 euros, lo que supone un 14% de incremento respecto a la Navidad de 2019, justo antes de la aparición de la pandemia, cuando el gasto se situó en los 554 euros.
Uno de los índices más relevantes en torno al consumo, y al que en términos generales no se le presta la atención que merece, es el Indicador de Confianza del Consumidor.
Los últimos datos publicados por el Banco de España, relativos al mes de septiembre, en cuanto a los créditos concedidos por las entidades financieras a las familias e instituciones sin ánimo de lucro, constatan un suave descenso paulatino de las necesidades de financiación durante los tres últimos meses.
Los números, cuando se analizan fríamente sin estudiar el trasfondo que los conforma, pueden desvirtuar la realidad, esto es lo que está sucediendo en buena medida con las ventas en el sector de la automoción, en el que hay mucha más demanda de la que las estadísticas mensuales nos indican.
El Banco de España señala una vez más al consumo privado como “el motor fundamental del crecimiento” tanto para este año como en los próximos trimestres.
Es bien conocido que España es uno de los países por cuyas carreteras circula un parque automovilístico de los más antiguos de Europa.
Uno de los aspectos más relevantes, sino el que más, para que se produzca un aumento del consumo es que vaya acompañado del crecimiento de los índices de empleo.