Hemos recibido con entusiasmo el visto bueno de la Comisión Europea para que España reciba próximamente un nuevo tramo de ayudas de 12.000 millones de euros del fondo de recuperación Next Generation.
Ahora que una mayoría de españoles está con un pie en la playa, es buen momento para reflexionar sobre el turismo, uno de los sectores capitales de nuestra economía. Aunque las últimas previsiones han reducido significativamente el crecimiento económico esperado para España en el presente año, lo cierto es que seguirá siendo uno de los países europeos con mayor proyección. Sin duda, el turismo va a ser un elemento esencial en el impulso de nuestro Producto Interior Bruto.
Después de la dramática caída de producción y de venta de coches que se produjo a causa de los confinamientos en los primeros meses de la pandemia, vino la escasez de microchips que ha ralentizado enormemente la fabricación de automóviles. Posteriormente, le afectó notablemente el precio de la energía y para terminar la guerra en Ucrania ha generado también la falta de diverso material proveniente de países del Este, imprescindible para la construcción de los coches.
Si las autoridades y organismos competentes no consiguen acelerar e implementar todas las medidas pertinentes para frenar la inflación, la economía del consumidor se podría colapsar.
Hace apenas unos días un periódico nacional publicaba un artículo referente a la locura que se está viviendo en Estados Unidos en el mercado de coches de segunda mano.
La incertidumbre se ha establecido en todos los ámbitos económicos porque nadie es capaz de predecir cuánto va a durar el terrible conflicto armado, hasta cuándo será capaz Rusia de aguantar las sanciones económicas que ya le han impuesto Europa y Estados Unidos, ni tampoco hasta dónde se extenderán éstas.
Es innegable que España siempre ha sido un país eminentemente turístico y que va a seguir siéndolo según vayamos remontando la pandemia. Los datos del año 2021 comienzan a ser esperanzadores, pues ya nos visitaron 31,1 millones de turistas extranjeros, frente a los sólo 18,9 millones del año anterior.
Empezamos este año con un ligero optimismo por parte de la Comisión Europea en lo referente al crecimiento del PIB español, un 5,6% para 2022, una décima más de lo que preveía dos meses antes.
La locura bélica emprendida por Putin en Ucrania continúa elevando la terrible cifra de víctimas mortales. Asimismo, la guerra ha destrozado todas las perspectivas de recuperación económica inmediata que vaticinaban los expertos y organismos internacionales, sometiéndola a una ralentización que será proporcional a lo que dure la invasión rusa.